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Andalucia Horseback Experiences / El turismo ecuestre en Córdoba

EDUARDO AG ERAEDUARDO AG ERA 23/04/2005

A nadie se le escapa que desde hace cuarenta años, el crecimiento económico de Andalucía depende en gran medida de los ingresos que proporciona el turismo, incluso en la actualidad muchas de las previsiones económicas están encaminados a obtener una buena parte de nuestros recursos fruto de una sociedad de servicios. No obstante, lejos de la antigua propuesta de «sol y playa» nuestras ofertas han evolucionado hacia un mayor refinamiento, prestando sin duda una mejor atención a la oferta cultural. En este sentido, el mundo del caballo ofrece un recital de posibilidades, pues contamos con un acervo cultural abundante, con la bondad y el reconocimiento de nuestros caballos, la belleza de las dehesas, caminos ilustrados, así como de cuadras históricas –maestranzas, caballerizas, etcétera– donde exhibir nuestros espectáculos ecuestres.

En el turismo ecuestre cabe resaltar dos componentes bien diferenciados: turismo a caballo y turismo del caballo. El primero implica la equitación en rutas de herraduras, cañadas y veredas reales, así como caminos generados al efecto (caminos verdes) que experimenta el actor en sus propios paseos organizados. El segundo –el turismo del caballo– ofrece un amplio abanico de perspectivas, pues puede comprender, entre otras, visitas programadas a instalaciones ganaderas, espectáculos y alardes ecuestres y promociones y exhibiciones hípicas.PUBLICIDAD

Con estas intenciones, existen especialmente en Sevilla y en Jerez, operadores turísticos que ofertan visitas organizadas a ganaderías sevillanas, a la yeguada del «bocado», viajes programados para asistir al trabajo diario o al espectáculo semanal de la Real Escuela de Arte Ecuestre de Jerez, e incluso otras ofertas de corte más pintorescas que llegan a programar jornadas «romeras» (con caballos, carretas, candelas nocturnas, y mucho jamón y vino) por dehesas y en pinares. Otros eventos, como el Sicab (Salón Internacional del Caballo) de Sevilla, y la Feria del Caballo de Jerez, se han abierto camino en la agenda ecuestre nacional e internacional, presentándose como citas obligadas al profesional y aficionado del mundo del caballo, y que con sus celebraciones obtienen elevados beneficios.

Pues bien, por razones que no se comprenden, en Córdoba, a pesar de nuestra riqueza histórica y monumental ecuestre, parece que no existen aún iniciativas empresariales que canalicen estas opciones. Desde luego, no está en nuestra mano auspiciar proyectos privados, pero desde aquí sí resulta obligado propiciar, lo antes posible, llenar de contenido Caballerizas Reales de Córdoba (en cuanto estén terminadas las obras de rehabilitación del edificio).

El proyecto parece fácil y sugerente, bastaría con preparar una escuela de equitación al más alto nivel y el resto viene añadido. Ello posibilitaría montar un espectáculo semanal de estampas y alardes ecuestres; durante la semana se ofertaría, en nuestro magnífico picadero, el trabajo de caballos y jinetes, y se establecería un horario de visitas de los caballos descansando (temporalmente) en la cuadra monumental del siglo XVI. Para complementar esta oferta turística, se puede preparar un museo de carruajes, vestimentas ecuestres y arneses, así como unas dependencias dotadas de medios audiovisuales para contar la historia del caballo andaluz y los hitos más relevantes del devenir de los 440 años de existencia de estas cuadras monumentales. Desde aquí, un recuerdo a Pepe Guerrero, gran jinete cordobés y campeón en los años «sesenta», que nos ha dejado recientemente.